16 de junio de 2009

Por eso les dieron alas

Los días de bochorno, que quieren ser verano fuera de temporada, se acumulan a empellones cientos de hormigas en las repisas de las ventanas. Nosotros, en referencia a los seres humanos desprovistos de armas químicas, tenemos poco tiempo para reaccionar ante el problema: cerremos todos los cristales haciendo que la casa (último piso) alcance los cuarenta grados con escasez de oxígeno, o, por el contrario, esperemos a que las humildes hormigas, por eso les dieron alas, invadan nuestro territorio en su camino de anarquía aérea y aterrizajes en desvarío. Son días de bochorno los que la naturaleza emplea para someternos al soborno de la existencia.


Imagen: "Voladora". Raquel Méndez (en la red).

3 comentarios:

trilceunlugar dijo...

y como se puede huir?

Araceli Esteves dijo...

Ay Dios...que sí...que me has contagiado el agobio. ¿Y ahora qué hago?

Conrado Arranz dijo...

Trilce, en Vallejo seguramente se pueden encontrar algunas respuestas, por lo que a mi respecta... aún no lo sé. Un abrazo.

Araceli, ya te digo, debe ser el calor de estos días, el cabreo de la Tierra, la ignorancia nuestra. Un abrazo

 
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