Mostrando entradas con la etiqueta acechar. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta acechar. Mostrar todas las entradas

2 de marzo de 2009

¿Acechamos o asechamos?

Últimamente (esto ya denota contemporaneidad) estoy demasiado quieto en esto de la escritura, sencillamente aguardo detrás de los arbustos de cualquier parque desde primerísima hora de la mañana y espero a que algo ocurra (acechar), después agarro mi pequeña libreta verde (a este ritmo dejará paso a la negra y de un tamaño mayor) y anoto compulsivamente todos los movimientos que ocurren en el espacio vacuo que hay frente a mí. Lo hago con una ligereza asombrosa porque sencillamente observo y transcribo, después de un tiempo siento cierta enfermedad, difícilmente atribuible al medio natural que levanta, pese a mi aprecio, fuertes alergias, enturbamiento, presión y un dolor de cabeza que me obliga a recorrer de vuelta a casa las aproximadamente nueve cuadras y pensar durante el camino la nueva jornada de observación que llevaré a cabo mañana; esto lo hago coincidiendo con el atardecer porque es cuando puedo ver el sol más cerca de la tierra y pienso que es uno de los nuestros, que sólo le falta desocuparse de su función de dar luz y sentirse humano (hecho que siempre sucede de noche). Cuando llego a casa y saludo con un beso en la mejilla a mi mujer, me siento en la cómoda hamaca del cuarto de invitados (después de cerrar la puerta) a repasar las notas del día y diseminar cuáles de ellas son ficción y cuales realidad (pongo una efe mayúscula o una ere minúscula), y gasto más tiempo en pensar en las que son realidad y en cómo me desharía de ellas encontrando un final verosímil. Y antes de acostarme, temprano y diligentemente al lado de mi mujer, pienso en el artículo que leí el otro día que afirmaba de forma categórica y segura que si te quedas en el paro hay dos cosas que no debes hacer:

1. Levantarte tarde.
2. Preparar unas oposiciones.

Así que a medida que pasan los días pienso, detrás de mi arbusto, si amarrando un billete de veinte euros a un banco entretendré lo suficiente al primer iluso que pase como para asestarle un golpe mortal en la nuca (asechar).

 
Add to Technorati Favorites
directorio de weblogs. bitadir