16 de febrero de 2009

La glorieta de los fugitivos. Minificción completa, de José María Merino

“Esta mañana me he despertado con un miedo angustioso a no poder volar”.
(del minicuento “Temores Infundados”).


Supongamos que transcurre el año dos mil cuarenta y un joven como yo ahora, es decir, un joven que no sería yo, se haya en la Cuesta Moyano, en plena vorágine madrileña, buscando un libro del que ha oído que es representación esencial de la extinta literatura en el género “minicuentil”. Imaginemos con desesperanza la cara de nuestro joven aún por concebir, al escuchar la frase del librero: “lo siento, nunca lo tuvimos pero alguna vez más nos lo recomendaron”. Trance gozoso este…de imaginar nuevas historias, cuando la realidad es que transcurre el año dos mil ocho y gracias a la probada valentía de Páginas de Espuma podemos encontrar este pequeño reducto militante en numerosas librerías.

Sirva este espacio también para alzar aviso a navegantes de amplios océanos de que nada más partir la nave arribará el marinero a un nuevo puerto; a veces a una velocidad tal que guiará al aventurero a girar en torno a la inexistencia del tiempo. Es más, si cualquier tripulante intentase, víctima de una efímera locura, levar anclas en los puertos y trazar itinerarios coherentes, romperá la ficción volátil que encierra este lance. “La Glorieta de los Fugitivos” (refugio de piratas literarios) segará la realidad y la lógica de aquéllos que intenten ordenarla.

“Parece que mi imagen me ha abandonado para siempre y, en lugar de entristecerme, me ha invadido una sensación gustosa de alivio”.
(del minicuento “Divorcio”).


El capitán del barco nos lo avisa: “una gran cantidad de minicuentos discurren en el espacio fronterizo del sueño”. Pero si a lugar común pudiéramos aproximarnos, éste sería el de los problemas cotidianos. La ficción no existiría si la realidad no fuera creando. Los sueños ponen en entredicho la virtual legitimidad de los hechos y aquéllos discurren por el inconsciente en brevísimas imágenes que, piensa Merino, han de ser narradas también con brevísimas letrillas que mantengan el movimiento. Virtuosismo en hacerlas girar lentamente en torno a la idea de fabular y en dibujar, con trazo leve, una puerta abierta al inconformista lector con un letrero claro: prohibido no pasar.

“Entonces todos guardaron silencio y le miraron con el gesto de quienes no comprenden. Y él supo…que ya nunca podría regresar”.
(del minicuento “Un Regreso”).


José María Merino, como nos narra en “Plaga”, consigue que cientos de minicuentos se multipliquen incesantemente, a velocidad vertiginosa, y que invadan nuestras bibliotecas, hogares, agraciadamente sin otorgarnos la fórmula mágica que evite la intrusión; porque el mayor acierto es partir en una nave sin anclas, discurrir entre los minicuentos recopilados de sus obras anteriores (“Días Imaginarios” y “Cuentos del Libro de la Noche”), perderse entre los “Inéditos y Dispersos” y culminar en la recepción de veinticinco claves para entender (o perderse aún más) en la comprensión de este pequeño género literario pero tal vez el más antiguo de la mano de uno de los mejores narradores contemporáneos en lengua castellana.

“─Si supiérais lo que he menguado─ dijo el relato, y terminó”.
(del minicuento “Sin Título”).

4 comentarios:

El Nautilus dijo...

Grna libro la glorieta de los fugitivos y también Los males menores, el primer gran libro de micros de Merino. Enhorabuena por el post.

Conrado Arranz dijo...

Hola El Nautilus, sí, la verdad es que es un libro que bien merece una inmersión, bienvenido y sabes que puedes navegar con gusto por estas aguas.

Ghislaine dijo...

Qué casualidad! La antología de literatura fantástica que se acaba de publicar, "Perturbaciones" (Salto de Página), se abre precisamente con un relato de Merino titulado "Los libros vacíos"...

Besos.

Conrado Arranz dijo...

Ghislaine, la literatura es una gran y fascinante cadena de casualidades. En el caso de El Libro Vacío (blog) es un humilde y velado homenaje a la novela del mismo nombre, de la escritora mexicana Josefina Vicens. Merino, maravilloso. Un saludo.-

 
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